Señales de alerta: ¿cuándo buscar ayuda?
Dolor intenso, pérdida de movimiento, inflamación o deformidades.
Los niños son activos y las caídas, golpes y molestias ocasionales forman parte de su día a día. Sin embargo, existen algunas señales de alerta que no debemos ignorar y que ameritan una evaluación médica.
Un dolor intenso o persistente, especialmente si impide que el niño camine, apoye una extremidad, duerma o continúe con sus actividades habituales, merece atención. El dolor es la manera en que el cuerpo nos avisa que algo puede estar ocurriendo y no siempre debemos asumir que desaparecerá por sí solo.
También debemos buscar ayuda cuando existe una pérdida de movimiento o de función. Si después de una lesión el niño no puede mover normalmente un brazo o una pierna, no quiere apoyar el pie, comienza a cojear o pierde una capacidad que previamente tenía, es importante evaluarlo.
La inflamación significativa, particularmente cuando aparece rápidamente después de un trauma o está acompañada de dolor, moretones o dificultad para mover una articulación, puede ser señal de una fractura o de una lesión de los ligamentos, cartílago u otras estructuras.
Una deformidad visible después de una caída o accidente requiere evaluación inmediata. Si una extremidad se ve fuera de posición, no debemos intentar enderezarla en casa. Lo apropiado es protegerla e inmovilizarla en la posición en que se encuentre y acudir a una sala de emergencia para su evaluación.
También requieren atención más urgente los síntomas acompañados de fiebre, enrojecimiento importante, pérdida de fuerza o sensibilidad, adormecimiento, cambios neurológicos o un deterioro rápido de la condición del niño.
No todas estas situaciones significan que exista una lesión grave o que el niño vaya a necesitar cirugía. De hecho, muchas condiciones pueden manejarse con inmovilización, observación, rehabilitación y seguimiento. Lo importante es identificar a tiempo aquello que sí necesita tratamiento.
Y ante la duda, siempre prefiero que los padres consulten. Una preocupación de una familia es razón suficiente para preguntar. Estamos a la orden para orientarles y determinar si el niño necesita una evaluación inmediata, una visita a sala de emergencia o una cita con ortopedia pediátrica.
