¿Cuándo visitar a un ortopeda pediátrico?
Un ortopeda pediátrico puede ser necesario ante una emergencia, un trauma, una fractura o una lesión deportiva, pero nuestro trabajo abarca mucho más que atender accidentes.
Evaluamos cualquier preocupación relacionada con el crecimiento, desarrollo, movimiento y sistema musculoesquelético de nuestros niños. Esto incluye alteraciones en la forma de caminar, dolor persistente, diferencias en la longitud o alineamiento de las piernas, pies planos, piernas arqueadas, problemas de cadera, deformidades de las extremidades, alteraciones de la postura y condiciones de la columna vertebral como escoliosis o cifosis.
También acompañamos a niños con necesidades especiales, condiciones congénitas, neurológicas o del desarrollo que pueden afectar sus huesos, articulaciones, músculos o movilidad. En estos pacientes, la ortopedia pediátrica puede formar parte de un equipo multidisciplinario cuyo objetivo es mejorar su función, independencia y calidad de vida.
En ocasiones, la razón para consultar es mucho más sencilla: algo le preocupa a mamá, papá o a algún familiar. Esa preocupación también es válida. No es necesario llegar a nuestra oficina con un diagnóstico ni esperar a que el problema sea severo. Si su pediatra identifica algo que amerita una evaluación especializada, o si existe una preocupación que todavía no ha podido aclararse, estamos a la orden para evaluar, orientar y servir.
